Santo Domingo.– El Senado de la República aprobó de urgencia y en dos lecturas consecutivas el proyecto que modifica la Ley 74-25 del Código Penal, luego de un debate en el que varios legisladores cuestionaron la rapidez del proceso y solicitaron nuevas correcciones.

La iniciativa fue aprobada durante una sesión extraordinaria y pasó al Poder Ejecutivo, que deberá decidir si la promulga o formula observaciones. La votación cerró una etapa legislativa marcada por presiones sociales, críticas de comunicadores y diferencias sobre el alcance de varios artículos.

El senador Omar Fernández reconoció que el nuevo código contiene avances, pero sostuvo que una legislación relacionada con libertades fundamentales requiere un escrutinio especialmente riguroso. Planteó extender el período previo a su entrada en vigor y recordó que ese plazo debía permitir que jueces, tribunales y demás actores conocieran el nuevo marco penal.

Fernández también solicitó vistas públicas para escuchar directamente a la ciudadanía, además de las propuestas remitidas por escrito. Su iniciativa no fue acogida. Más adelante presentó modificaciones sobre acoso y hostigamiento cibernético, disparos innecesarios y actos no difamatorios, al considerar que ciertas expresiones podían convertirse en mecanismos de censura previa.

Las propuestas adicionales recibieron seis votos favorables y fueron rechazadas por 22 senadores. La decisión dejó sin cambios los puntos objetados y confirmó que la mayoría estaba dispuesta a concluir el proceso esa misma noche.

El senador Félix Bautista también cuestionó la velocidad con la que se conoció el proyecto. Consideró que la regulación sobre difamación necesitaba una redacción más precisa para evitar choques con la Constitución y propuso ampliar por tres meses el plazo de entrada en vigencia debido a las observaciones presentadas por distintas entidades.

La posición de la mayoría fue defendida por Ramón Rogelio Genao, quien recordó que el Código Penal había sido aprobado unánimemente por los senadores un año antes. Aseguró que las nuevas modificaciones fortalecen la libertad de expresión y eliminan cualquier posible mordaza, por lo que pidió votar favorablemente y mantener la fecha de entrada en vigor.

Ginnette Bournigal anunció su voto favorable, aunque expresó reservas sobre la premura. Cristóbal Venerado Castillo sostuvo que la oposición no presentó objeciones durante gran parte del período disponible y Franklin Romero defendió el proyecto como una respuesta a una deuda histórica de la sociedad dominicana.

El debate dejó dos posiciones claramente enfrentadas. Un grupo entendía que todavía había tiempo y razones para revisar disposiciones sensibles, mientras la mayoría consideró que las correcciones realizadas eran suficientes y que aplazar nuevamente el código prolongaría una discusión que lleva décadas.

La aprobación no elimina las controversias. La aplicación de los artículos sobre difamación, acoso cibernético y libertad de expresión dependerá ahora de la redacción definitiva, de la decisión del Poder Ejecutivo y, eventualmente, de la interpretación de los tribunales.